Hemos repetido hasta la saciedad que los hombres y mujeres somos seres sociables, vivimos en comunidad y tenemos la necesidad de relacionarnos entre nosotros. Saber conversar puede ser vital para conseguir un cliente, un ascenso, el respeto de un subordinado, afianzar una amistad o una relación íntima. Por todo ello saber conversar debería tener una transcendencia superior a la que habitualmente le damos.
A efectos didácticos deberíamos distinguir dos tipos de conversación:
- La conversación formal: dirigida a exponer una opinión o mostrar una crítica con la finalidad más o menos directa conseguir un objetivo que nos hemos propuesto (un ascenso, un puesto de trabajo, una recomendación…).
- La conversación informal: por exclusión toda conversación mantenida con la mera finalidad de hablar por hablar.
Planteada la tipología debemos advertir la gran importancia que tiene la conversación informal, por los siguientes motivos:
- Ayuda a crear un clima de confort y confianza recíproca con nuestro interlocutor.
- En la mayoría de los casos sirve como puente para la conversación formal, ya que si introducimos directamente la conversación formal sin haber pasado por la informal podemos crear recelo en nuestro interlocutor.
Empezar con una conversación informal, aunque corta, siempre es bueno para crear el clima de confianza y confort al que deseamos llegar antes de plantear nuestro objetivo, la gente no se preocupa ni se siente bienintencionada con quién no se preocupa por ella, por eso algo tan sencillo como preguntar por la familia o el fin de semana puede sernos tan útil. Ahora bien, como siempre calibra la situación si estas en el trabajo y urge terminar el proyecto no dediques media hora a conversar informalmente con tu jefe podrías conseguir el efecto contrario tanto delante él como tus compañeros.
Debes mostrar interés verdadero hacia tu interlocutor, en la medida que él te exponga su temática cotidiana, en la medida que la comparta contigo, se sentirá a gusto contigo y te dará pie para afrontar con menor recelo ese objetivo que persigues.
Como siempre te recomiendo, práctica, práctica y más práctica, debes habituarte a tener charlas informales con tus familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo, etc. para habituarte a ello.